La herramienta de Sócrates: El Método Socrático

Cada día, rétate a ti mismo o a un amigo con el método socrático: fíjate en una afirmación y haz un resumen de tu argumento o del argumento de tu interlocutor: «es mejor comprar casa que alquilar», «las personas son egoístas por naturaleza», «en vez de gastar tu dinero, tendrías que dárselo a las personas que no tienen»... ¡Recuerda que albergamos muchas ideas que creemos que son de sentido común y que nunca hemos cuestionado!

  • Busca la evidencia en la que te basas para afirmar lo que afirmas: ¿por qué crees esto? ¿Qué te hace creer esto?
  • Las ideas son como ladrillos: unas reposan sobre otras. Sócrates quiere que las examines con paciencia para saber cuáles son sólidas de verdad. Si una idea no tiene pruebas, entonces es solo una suposición. Si no es objetiva, descártala.
  • Encuentra una excepción al argumento, es decir, circunstancias en las cuales el argumento de tu interlocutor no funciona.
  • Pide a tu interlocutor que vuelva a formular su argumento, teniendo en cuenta las excepciones. Sigue haciendo preguntas para comprender mejor las excepciones, hasta que ya no puedas rechazar el argumento.

¡Enhorabuena! ¡Ya tienes una idea más sólida!