La protagonista, Eiko, está preocupada porque su hijo, Yuta, no tiene amigos en el colegio ni en el barrio. Tienden a darle de lado y a meterse con él. Además, Yuta se encierra en sí mismo y no quiere hablar con ella. Eiko siente también que su marido no la apoya y no hace nada por ayudar a su hijo. Su marido un día le pasa la tarjeta de un amigo psicólogo, Yaguchi, y ella la coge sin mucha intención de hablar con él. Hasta que llega un día en que no puede más y lo llama. Se sorprenderá bastante de lo que Yaguchi le dice y el método de ayuda que le propone, que no es otro que enfrentarse ella a sus propios problemas personales e intrínsecos para entender a los que están a su alrededor. Yaguchi basa su método en "la ley del espejo", que dice que nuestra realidad externa no es sino un reflejo de nuestro interior, y el perdón juega un papel muy importante en nuestras vidas y en las de quienes nos rodean.